martes, 8 de diciembre de 2009

Magníficat

Lucas 1:46-55

Entonces María dijo:
«Engrandece mi alma al Señor
y mi espíritu se regocijaen Dios mi Salvador,
porque ha mirado la bajeza de su sierva,
pues desde ahora me diránbienaventurada todas las generaciones,
porque me ha hecho grandes cosasel Poderoso.
¡Santo es su nombre,
y su misericordia es de generaciónen generación
a los que le temen
Hizo proezas con su brazo;
esparció a los soberbiosen el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos colmó de bienes
y a los ricos envió vacíos.
Socorrió a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
--de la cual habló a nuestros padres--
para con Abraham y su descendenciapara siempre».

No he encontrado manera mejor de expresar lo que María debe ser para mí. Lamentablemente es una figura olvidada dentro de mi vivencia de fe, pero celebraciones como la de estos dias le devuelven una cierta relevancia que siempre debería tener.

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