miércoles, 26 de agosto de 2009

Los talentos

Mateo 25, 14-30

"Porque es como un hombre que, al irse de viaje, llamó a sus criados y les confió su hacienda. A uno dio cinco millones, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su capacidad; y se fue. El que había recibido cinco se puso en seguida a trabajar con ellos y ganó otros cinco. Asimismo el de los dos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno solo fue, cavó en la tierra y enterró allí el dinero de su señor. Después de mucho tiempo, volvió el amo de aquellos criados y les tomó cuenta. Llegó el que había recibido cinco millones y presentó otros cinco, diciendo: Señor, me diste cinco millones; aquí tienes otros cinco que he ganado. El amo le dijo: ¡Bien, criado bueno y fiel!; has sido fiel en lo poco, te confiaré lo mucho. Entra en el gozo de tu señor. Se presentó también el de los dos millones, y dijo: Señor, me diste dos millones; mira, he ganado otros dos. Su amo le dijo: ¡Bien, criado bueno y fiel!; has sido fiel en lo poco, te confiaré lo mucho. Entra en el gozo de tu señor. Se acercó también el que había recibido un solo millón, y dijo: Señor, sé que eres duro, que cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Tuve miedo, fui y escondí tu millón en la tierra. Aquí tienes lo tuyo. Su amo le respondió: Siervo malo y holgazán, ¿sabías que quiero cosechar donde no he sembrado y recoger donde no he esparcido? Debías, por tanto, haber entregado mi dinero a los banqueros para que, al volver yo, retirase lo mío con intereses. Quitadle, pues, el millón y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese criado inútil echadlo a las tinieblas exteriores. Allí será el llanto y el crujir de dientes".

Que poco me gusta oir esta parábola, y cuanto la necesito. En ella el Señor me recuerda que me ha hecho depositario de varios dones (talentos) pero no para que me los guarde y se los devuelva en perfecto estado de conservación (cual figurilla de coleccionista conservada en su envoltorio original); si no para que los use para lo que me fueron regalado: para el servicio y la entrega a los demás.

Pero ¿cuales son estos dones que Él me ha dado? ¿Cómo voy a ser capaz de ponerlos al servicio de los demás si ni siquiera soy de capaz de verlos? Estas son la preguntas que me acechan, estas son las dudas que me planteo... ¿de verdad estoy siguiendo lo que Dios quiere de mi? ¿o simplemente estoy haciendo lo que yo quiero de Dios? Él no hace más que ofrecerme caminos y yo, en mi arrogancia, no hago más que buscar otros distintos... Ojala pueda transformas mi corazón de piedra en uno dispuesto a aceptarte plenamente y no solo cuando me conviene...

Y a pesar de todo... sigo sin saber cuales son los dones por los que me rendirás cuentas...