"Entonces, ¿qué diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia? ¡Nunca jamás! Los que hemos muerto al pecado, ¿cómo vamos a seguir viviendo en él? ¿No sabéis que, al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en nueva vida.
Pues si hemos llegado a ser una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección parecida. Sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con él para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; pues el que muere queda libre del pecado.
Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, la muerte ya no tiene dominio sobre él. Al morir, murió al pecado una vez para siempre; pero al vivir, vive para Dios. Así, también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en unión con Cristo Jesús."
En la anterior entrada intintamos ver que es lo que el Señor quiere de noso
tros, que es lo que nos pide para alcanzar la "justificación"... En esta lectura se nos muestra un poco más de ese plan que tiene para nosotros. Nos habla de que una vez aceptado Dios en nuestra vida y tras recibir el “bautismo” quedamos unidos a Cristo; tanto en su vida como en su muerte. Al morir Él, nosostros también lo hacemos y al resucitar, nosotros lo hacemos con Él. Pero no solo a una vida más alla de la muerte terrenal, si no en nuestro día a día. Somos llamados a una vida sin pecado, a una vida plena en Cristo.Qué fácil resulta decir todo esto. Que sencillo es visualizar una vida lejos de la tentación, una vida donde hayamos muerto al pecado y vivamos por el camino que Dios quiera. Y que complicado es, a la vez, hacerla realidad en nuesta vida. ¿Por que si “hemos muerto al pecado y renacido en una vida nueva” seguimos nadando en un mar de problemas y preocupaciones? ¿Cómo es posible que si Dios nos ha salvado ya a través de la muerte de su Hijo, sigamos sufriendo en esta realidad?¿Realmente hemos aceptado a Dios como Señor en nuestras vidas o solo lo aceptamos cuando no nos molesta?¿Como podemos llegar a aceptarlo plenamente (en el caso que ese sea nuestro deseo) si no somos capaces, si quiera, de ver lo que Él quiere de nosotros?
Cada vez son más las preguntas y más difíciles (de aceptar) las respuestas... Lo único que nos queda es seguir un ejemplo; el de tantos que antes que nosotros buscaron respuesta a todo esto y solo la encontraron en la oración...
No hay comentarios:
Publicar un comentario